"Continuará" de Mercedes Milá


Sigo siendo periodista porque es el oficio que me permite mirar a los ojos de las personas y hacer preguntas. Siento que eso es un inmenso privilegio. Ayer volví a comprobar la suerte que tenemos quienes vivimos de un oficio que amamos. Ayer conocí a Pilar Chaves.

Os prometí que el escrito anterior tendría un “continuará”: aquí estoy.

No sé si a alguno de vosotros os ha ocurrido como me pasa a mí: si un libro me impresiona, me emociona, me llega, no suelo desear conocer al autor de esa obra que me ha hecho feliz pero sí necesito saber todo lo que me ayude a entender cómo lo ha logrado, qué le ha permitido llenar las páginas que me han llegado al corazón. Necesito acudir a Google, indagar, aprender, saber más; pero no necesito que quien me lo cuente sea el propio autor porque, en general, lo mejor que esa persona tenía ya lo ha dejado en su obra y suele ocurrir que te lleves una decepción cuando te encuentras con el ser humano que la ha hecho posible. Cuando el autor ha muerto esta labor de búsqueda suele pasar por amigos y familiares; eso fue lo que me ocurrió con Manuel Chaves Nogales.

Fue un periodista valiente que arriesgó su vida en todo momento en las dos guerras que le tocó atravesar: la guerra civil y la guerra mundial. Escribió sin descanso, se comprometió sin dudarlo, buscó las razones de la barbarie y las dejó escritas. No fue rescatado porque su trazo fino repartía culpas en los dos bandos y los años ocultaron su inmensa figura para que no pudiéramos conocerlo. En mi post os hablaba de los resquicios de la historia, esas escapatorias que, por suerte, hacen que la verdad salga siempre, siempre o casi siempre. Hoy puedo decir que he tenido el privilegio de mirar a los ojos de la única hija viva de este hombre inmenso. Pilar Chaves conserva, a sus 92 años, intacta la memoria y regala a manos llenas sus recuerdos de miedos y límites. Pilar, como tantas y tantas personas que sufrieron la guerra y la postguerra, tiene inalterada su escala de valores y disfruta recordando cómo era su padre. Sufre, sigue sufriendo al recordar cómo luchó contra la sinrazón y reivindica sus escritos sin hacer ruido. Piensa que la obra de ese periodista honesto se defiende por sí sola y que va penetrando entre los lectores sin forzar a nadie a leerlo.

Pilar Chaves ríe y recuerda; valora la fuerza de su madre, que embarazada de 7 meses, vio salir por la puerta a su marido en París huyendo de los nazis y nunca más volvió a verlo. Pilar tuvo, siendo muy joven, sobre sus espaldas la responsabilidad de su familia toda la vida, incluso cuando se vio obligada a pedir a gritos que ayudaran a su madre a dar a luz bajando de un tren, en el que venían huyendo, abarrotado de soldados que poco podían hacer por ellas. Pilar sustituyó a su padre siempre más y como ella dice “viví bordeando el precipicio pero logré no caerme nunca”

Hoy a sus 92 años es una mujer viuda y enérgica, camina con dos bastones porque así “logro el equilibrio, como los animales”. Vive sola en una casa andaluza que compraron con su marido inglés donde cultiva una huerta y cuida un jardín que le obliga a parar poco quieta: “hacer cosas te mantiene viva”. Le ayudan en todo momento un matrimonio boliviano y sus dos hijos que encontraron en Pilar lo que jamás la vida les había dado: un trabajo digno y una casa decente. Los dos se dan lo que el otro necesita.

Su biblioteca está ordenada y pulcra. Su padre está donde tiene que estar. De él solo quedó un busto que saluda al que entra por la puerta y que encontraron en un mercadillo no hace muchos años. Como si de un símbolo se tratara, la cabeza de Manuel Chaves Nogales apareció y trajo con él los libros que había escrito. Su obra es nuestra y, además, el editor que la mima está empeñado en que llegue a las manos de todos los que necesiten saber lo que pasó en nuestro país y en Europa en los años más terribles. Podemos esta tranquilos: Pilar Chaves y Luis Solano no hacen ruido pero mantienen encendido el fuego de la memoria de un hombre injustamente tratado por la historia. Su mirada, su oficio, su obra se han salvado.
 
Escribe: Mercedes Milá, periodista, socia de la Librería +Bernat y autora del Blog Lo que me sale del bolo