Barcelona era una fiesta

Ayer fue la tercera sesión del Club de Lectura, y esta vez le tocó a Hemingway. Juntos repasamos los diferentes pasajes por los que el autor nos transporta a la Ciudad de la Luz, capital de la literatura americana durante los felices veinte. Arte, jóvenes escritores, hambre de creación, gentes llegadas de todas partes, tertulias nocturnas en los bares de Montmartre o en el salón de Gertrude Stein. El París de Hemingway, de Joyce, de Scott Fitzgerald era un caldo de creatividad y cultura. Una atmósfera que el escritor dibuja y pinta en las páginas de París era una fiesta.

Todo el libro esconde pasajes cotidianos a través de la técnica del iceberg o elipsis: la historia omitida es tan importante como la relatada, pero nuestra mente debe advertir las sutilezas con las que se muestra la realidad escondida tras las palabras. 

Después de dos intensas horas relajamos cuerpo y mente en Il Giardinetto, y ahí estaban todos de celebración: Juliet Pomés acababa de inaugurar Hierbas en la Galería Alejandro Sales. Entre copa y copa las palabras fueron volando por el local, invadiéndolo de inquietud y experiencias. Óscar Tusquets y Leopoldo Pomés se retiraban para dejar paso a los que veníamos de la librería +Bernat. Fue emocionante navegar entre literatura, fotografía, arquitectura, pintura…  y de una nueva inicitativa, Benik, un proyecto que reúne a jóvenes ávidos de cultura. 
Ayer Hemingway pasó por la ciudad. La fiesta estaba en Barcelona. 

Escrito por: Pepe Guerra Marroquín, 21 años, miembro del Club de Lectura, estudiante de Derecho y socio de Benik

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